“Sancionarse sancionando”

 

26/12/17 – Opinión – Melitón Cardona (Embajador de España)

Puede afirmarse que una entidad política es satélite de otra cuando obedece automática y acríticamente sus órdenes y cercena voluntariamente su ámbito de soberanía. Así, la Unión Europea ha venido comportándose como satélite de los Estados Unidos en el tema de las sanciones a la Federación rusa por la situación en Crimea, algo que general Chicharro ya señaló en un reciente artículo en estas páginas por el que le felicité.

Hay dos motivos por los que la imposición de tales sanciones constituye un despropósito. El primero consiste en pensar que la Federación rusa renunciará a Crimea para desactivarlas; se necesita desconocer la historia de la Rusia imperial y lo que le costó arrebatarle al imperio otomano, en 1783, aquella península para dar crédito a esa hipótesis descabellada. La segunda es que las sanciones son contraproducentes para los países de la Unión europea pues, como ha explicado el parlamentario austriaco Harald Wiscinsky, son el equivalente “a pegarse un tiro en la propia rodilla”.

El Instituto austriaco de investigaciones económicas (Das Wirschaftsforschung Institut o WI-FO) ha estudiado las consecuencias de las sanciones y concluido que, en términos de empleo, han representado una pérdida neta de 400.000 puestos de trabajo entre los que se han destruido y los que han dejado de crearse. Además, se han perdido 44.000 millones de euros en exportaciones, el 40% de los cuales únicamente en Alemania. El nuevo gobierno austriaco ya ha anunciado su intención de vetar su renovación, que se produce cada seis meses sin que hasta ahora se haya quebrado la necesaria unanimidad de los estados miembros de la Unión. Creo que es una buena noticia que permitirá que la Federación rusa levante a su vez la prohibición de importaciones de productos agrícolas procedentes de la Unión, lo que será recibido como agua de mayo en Almería, en otras partes de España y en muchas otras de la Unión.

En relación con lo anterior, conviene señalar que la hegemonía indiscutible de Alemania en la Unión europea está tocando a su fin, no sólo porque la era Merkel se está agotando sino también porque la firmeza de los grupos de los países de Visegrad (Polonia, la República checa, Hungría y Eslovaquia) en su oposición a la imposición de cuotas de refugiados parece inquebrantable.

Max Weber explicó la distinción entre la ética de las convicciones y la de la responsabilidad(Gesinnungsethik und Verantwortungsethik). La señora Merkel ha tratado de imponer a sus socios la primera y ha chocado con los que, por fortuna, abogan por la segunda, con el grupo de Visegrad a la cabeza; y es que cuando el pretendido bien de las convicciones introduce el mal de la irresponsabilidad conviene apelar a la ética de la responsabilidad más que nada porque, como antaño solía decirse, “por la caridad entra la peste” y en este caso la peste es la introducción de decenas de miles de personas que ni comparten los mismos valores ni están en modo alguno dispuestos a adoptarlos renunciando a los suyos atávicos. Es muy dudoso que la República federal alemana pueda asimilar la oleada de refugiados que ha acogido, pero es seguro que los países pequeños no estarían en condiciones de hacerlo.

Melitón Cardona (Embajador de España)

Blog. generaldavila.com

General Dávila

Puede afirmarse que una entidad política es satélite de otra cuando obedece automática y acríticamente sus órdenes y cercena voluntariamente su ámbito de soberanía. Así, la Unión Europea ha venido comportándose como satélite de los Estados Unidos en el tema de las sanciones a la Federación rusa por la situación en Crimea, algo que general Chicharro ya señaló en un reciente artículo en estas páginas por el que le felicité.

Hay dos motivos por los que la imposición de tales sanciones constituye un despropósito. El primero consiste en pensar que la Federación rusa renunciará a Crimea para desactivarlas; se necesita desconocer la historia de la Rusia imperial y lo que le costó arrebatarle al imperio otomano, en 1783, aquella península para dar crédito a esa hipótesis descabellada. La segunda es que las sanciones son contraproducentes para los países de la Unión europea pues, como ha explicado el parlamentario austriaco Harald…

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