¡¡¡Estamos hablando de mis hijos!!!

 

23/07/2017 – Manuel Vicente – Coordinador UPYD Andalucía

De las muchas definiciones que he leído sobre política, aún no me he encontrado ninguna que exprese que la política es el arte de dar relevancia a descerebrados incapaces de realizar el más mínimo razonamiento lógico. Porque hay que ser muy tonto para defender la igualdad entre hombres y mujeres y rechazar que los hijos estén la mitad de su vida con cada progenitor en caso de divorcio. Hay que ser muy tonto o demasiado listo, ¿verdad?

Durante el largo proceso en el que solicité la custodia compartida de mis hijos, la psicóloga adscrita al juzgado tuvo a bien entrevistarme, como es preceptivo, para conocer mi idoneidad como padre. No pensé que fuera a preguntarme por la pensión alimenticia ya que siempre he entendido que relacionar ambos conceptos supone tanto como reconocer que el deseo de un progenitor de disponer de su hijo el 90% de su vida obedece sólo al interés de recibir la pensión del otro progenitor. Pero, oh sorpresa, la señora lo hizo, dejando al descubierto que lo que allí se estaba tratando no era ni más ni menos que una cuestión de ‘pasta’.

¿Qué tiene que ver la custodia compartida con la pensión de alimentos? ¿Qué tiene que ver la custodia compartida con la violencia de género? Déjenme de estupideces y de debates torticeros; ¡¡¡estamos hablando de mis hijos!!!

La custodia compartida no es causa ni consecuencia de violencia y quien quiera plantearlo así tendrá que ofrecer poderosas razones para convencerme de que la custodia monoparental tampoco lo es. La violencia es violencia y no puede ser utilizada más que para imponer las sanciones oportunas a quien la protagonice. Por lo tanto, no mezclen churras con merinas los detractores de la custodia compartida y dedíquense, si pueden, a intentar explicar la coherencia de pedir igualdad entre hombres y mujeres y no aceptar que los hijos, en caso de divorcio, estén la mitad de su vida con su madre y la otra con su padre. Intenten convencerme de que es coherente querer que la mujer se libere de tareas que la marginan y pretender que mantenga la obligación exclusiva del cuidado de sus hijos, con lo que ello supone de límites a su desarrollo profesional. Esfuércense en darme alguna razón por la cual permitir que un hombre pague a una ‘niñera’ un módico salario a cambio de que le cuide al hijo mientras él reduce sus responsabilidades paternales a llevar al niño a la hamburguesería cada dos fines de semana. Que lo haga el hombre que quiera hacerlo, pero que nos permitan elegir a quienes no hemos tenido hijos para que nos lo críe otra persona.

Cierta cara de pasmo puso aquella psicóloga cuando le expuse mi opinión de que la custodia compartida también puede –y debe, si se da el caso- llevar aparejada pensión alimenticia ya que no es conveniente que el bienestar de un hijo esté desequilibrado en función del progenitor con el que conviva en cada momento. Todas las personas tendemos a disfrutar del mayor nivel de bienestar posible, de ahí que cualquier hijo querrá estar, por lógica, más tiempo con el progenitor que le aporte más bienes materiales por lo que lo conveniente es que el progenitor con más recursos incremente las posibilidades de confort que le pueda aportar al hijo el progenitor con menos recursos.

Por suerte para nuestra sociedad, los jueces están dando a los partidos políticos una lección de proximidad a la sociedad abriendo paso a la custodia compartida, mientras que en el Congreso siguen mareando la perdiz enredados en aseveraciones carentes de lógica. En su habitual ejercicio de filibusterismo, el PP retiró durante la legislatura anterior y sin dar explicaciones la ley de custodia compartida que hizo Alberto Ruiz-Gallardón mientras que ahora empieza a redactar nuevamente un borrador de anteproyecto que dicen que van a presentar pronto. Pues bien, en este debate nuevamente suscitado, algunos son tan tontos que pretenden condicionar la custodia compartida al acuerdo entre progenitores. ¿No les da su capacidad intelectual como para entender que eso supondría otorgar a uno de ellos la capacidad de vetar que se compartan las responsabilidades paternales? Claro que sí les da; creo más bien que son demasiado listos y no les importa si esa condición generaría, efectivamente, confrontación entre el progenitor que no quiere compartir la custodia y el que sí lo desea.

Ahora bien, los que no tienen remedio son aquellos que nos califican de “neomachistas” a quienes defendemos la custodia compartida. Esos sí que son tontos del todo y para siempre.

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