TREN DE VIDA

 

Essaí – 26 de Abril de 2017

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   Lo que ofrezca el ferrocarril para que desde su misma invención todo el mundo lo tenga como signo de desarrollo socioeconómico, los entendidos lo sabrán; a mí sólo me interesa lo que a todo buen cateto le maravilla, y es que allí donde la comunidad humana es más próspera o la densidad de población es más acusada siempre se aprecia un enorme desarrollo ferroviario, desde los masificados trenes indios a los enormes articulados norteamericanos, ya sean viejos y amortizados trenes carboneros andinos o hipermodernos y raudos trenes bala japoneses. Desde mediados del s. XIX, el ferrocarril ha sido una medida del desarrollo y la pujanza económica de cualquier país del mundo.

            Y del siglo XIX data, precisamente, la única línea férrea de Andalucía Oriental senso stricto: la vetusta línea Almería / Linares-Baeza que, promovida por los intereses extractivos de la minería británica, propuso un endiablado tendido férreo que uniese las explotaciones mineras de Linares (plata y plomo), Huesa (sal gema), Alquife (hierro) y Rodalquilar (oro) con el puerto granelero de Almería; sería mucho más tarde cuando de dicha línea partirían los ramales de Jaén, por Espeluí, y de Granada, por Moreda, para de algún modo acallar las ansias de progreso de esta tierra vencida hasta el agotamiento moral. Sin ir más lejos, de mis tiempos de usuario del tren, allá por la década de 1980, recuerdo que el Talgo Granada / Madrid invertía el mismo tiempo entre Granada y la Estación de Linares-Baeza que el que tardaba un autobús de línea en cubrir la distancia entre Granada y Madrid; pero eso sí, hablamos de una vía monumental, con todos sus puentes construidos por el afamado Eiffel, que posee el récor de contar con el puente ferroviario más alto de Europa, el Puente de Larva.

            Desde entonces a esta parte, lo que mis fatigados ojos han podido ver ha sido verdaderamente descorazonador, sobre todo a partir de comienzos de este siglo: que Sevilla tenía AVE, Granada también, aunque para ello haya tenido que masacrarse el hermoso paisaje de los vegazos de Antequera y Archidona; que Sevilla tenía tren metropolitano de superficie, Granada también, aunque para ello hubiese que destruir gran parte del tejido comercial del Camino de Ronda en la misma ciudad que tiene enterrada en sus calles la mayor red tranviaria de Europa – rescate que hubiera posibilitado peatonalizar el complicado centro urbano granadino restringiendo el tránsito rodado al tranvía y bicicletas –…; pero si lo anterior supone sacar un nada barato billete AVE Granada / Madrid y tener que realizar los primero 100 min. de trayecto en autobús de línea hasta más allá de Antequera, no pasa nada, esto es Granada; y si Granada lleva más de dos años literalmente aislada por ferrocarril con el resto de España, no pasa nada, que esto es Granada; y si Granada conoce la noticia de que al final su puerto de mar no va a gozar ni del ruido de fondo del corredor ferroviario del Mediterráneo, vd. tranquilo que aquí no pasa nada, que esto es Granada.

            Sueño, porque es gratis, con el futuro no demasiado lejano en que Granada vuelva a mostrar un ferrocarril propio que hable de su lucha por el progreso socioeconómico de la provincia con mayor tasa de paro de Andalucía y no sé si de España, que tampoco consuela tanto el mal de muchos. Ahora bien, no sería radicalmente progresista ni medianamente andaluz si mi sueño tuviera a Granada como una comunidad isla más, como la joya de la corona a la que hay que bruñir con el mejor paño y guardar en la más rica de las arcas. En absoluto, pues mi sueño es un completo plan de desarrollo ferroviario para la rica aunque empobrecida Andalucía Oriental, un ambicioso tendido de Velocidad Alta (más de 200 Km./h.) que vertebre social y económicamente a esta tierra con dos ramales muy bien definidos, a saber:

PONIENTE: reuniendo al norte del Polígono Industrial Juncaril (Albolote) la vía   malagueña (intermodal aeropuerto / AVE – puerto – Axarquía – Zafarraya – Albolote) con la vía granadina (Motril Puerto – Dúrcal – Alhendín – Parque Empresarial Profitegra – Granada – Albolote), antes de discurrir directa al norte hacia Jaén – Mengíbar – Linares-Baeza.

LEVANTE: reuniendo al noroeste de Peal de Becerro (Jaén) la vía del Almanzora          (Garrucha Puerto – Macael – Baza – Peal) y la vía del Andarax (Almería Puerto – Guadix – Peal) antes de discurrir franca al noroeste hacia Úbeda y Linares-Baeza, la gran estación central del desvertebrado Sur.

            Mi sueño, gratuito, pero nada descabellado, supone entregar a la vertebración social y económica de este país a un tendido de Velocidad Alta, en largo recorrido, perfectamente compatible con cercanías metropolitanos y grandes articulados de mercancías pesadas, aprovechando para ello los milenarios pasos que hicieron de esta tierra, hasta finales del s. XV, el onfalos estratégico de la proyección peninsular hacia el Mediterráneo. Mi sueño, nada gratuito y menos costoso que el costoso AVE, no es otro que dotar a mi sufrida tierra de una herramienta esencial para su progreso, un puente hacia un futuro que se le negó desde el primer día en que se trató a Granada como cabecera de un país vencido y entregado a la codicia de un sistema de poder, ferozmente exactivo, compuesto por rentistas y subasteros. Aunque lo único que le falla a mi sueño, nada gratuito, es una generación de políticos de beneficio que no sólo están imposibilitando este sueño, sino degradando nuestra sanidad pública, nuestra universidad y hasta las instituciones de corte autonómico radicadas en Granada en una suerte de neocentralismo sevillano que amenaza con hacer bueno al tantas veces denostado centralismo madrileño.

            No sé a qué estamos jugando, cierto es. Quizá estemos ante un ejemplo más de cómo nuestro degenerativo bipartidismo, con su nueva doctrina de nacionalismo electoralmente obligatorio, está buscando razones para que la sociedad se una como una piña a favor de sus inconfesables intereses; pero mucho me temo que lo único que están consiguiendo es alimentar el fantasma del nacionalismo en un país con arranque de burro y parada de caballo, en un pueblo que históricamente ha sido tardo al levantamiento, pero que cuando se ha alzado ha sido capaz de hacer temblar imperios. Un pueblo, por otra parte, sancionado como tal en dos constituciones republicanas, de corte federal, que de cuando en cuando algunos aprendices de brujo de la cosa política andaluza sacan a pasear para temerse de progresistas y anticarcas en su eterna rivalidad con el PP, a cara de perro, por el puñado de votos que les permita seguir reinando sin tasa ni medida sobre el presupuesto oficial que tanto y tan bien alimentan a las espesas redes clientelares del régimen andaluz.

            Pero siempre nos quedarán la Sociedad y sus ciudadanos más comprometidos.

2 comentarios en “TREN DE VIDA

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